Apple ha llevado a los tribunales a Oppo al acusar al fabricante chino de beneficiarse de información reservada del Apple Watch a través de un exarquitecto de sensores, Chen Shi, en una causa presentada en el Distrito Norte de California (San José).
El corazón del expediente judicial apunta a accesos a documentación interna, reuniones técnicas y comunicaciones que, según Apple, habrían facilitado a Oppo datos clave sobre tecnologías de salud desarrolladas en Cupertino. El caso figura como Apple Inc. v. Chen Shi, Guangdong Oppo Mobile Telecommunications Corp. Ltd. e InnoPeak Technology Inc., nº 5:25-cv-7105.
La demanda: señalamientos y contexto
Apple sostiene que Oppo fichó a Chen Shi para capitalizar su acceso a investigaciones y a documentación sensible del equipo del Apple Watch, vulnerando obligaciones de confidencialidad y propiedad intelectual firmadas durante su empleo.
La compañía estadounidense solicita medidas cautelares para impedir el uso o divulgación de sus secretos comerciales, así como restitución, daños compensatorios y punitivos, y el pago de honorarios legales, al considerar que se puso en riesgo una inversión de años en I+D.
En el relato de Apple, Oppo e InnoPeak —su centro de investigación en Silicon Valley— habrían obtenido una ventaja desleal en el segmento de los wearables si se confirmara la apropiación de conocimientos sobre sensores y algoritmos del reloj.
Cronología y movimientos del ingeniero
Chen Shi trabajó en Apple desde 2020 como arquitecto del sistema de sensores del Apple Watch y, de acuerdo con la denuncia, anunció su salida en junio alegando motivos familiares, cuando ya habría pactado su incorporación a Oppo.
Según la presentación ante el tribunal, el ingeniero se integró al ecosistema de investigación de Oppo en Silicon Valley, operado bajo las marcas Oppo e InnoPeak, tras mantener contactos para su nuevo puesto mientras aún estaba en nómina de Apple.
Apple describe un patrón de reuniones a solas con miembros del equipo técnico del reloj para conocer líneas de trabajo activas, especialmente las relacionadas con sensores de salud estratégicos para el producto.
Pruebas digitales y materiales descargados
Uno de los hechos más concretos citados es la descarga de 63 documentos desde una carpeta protegida apenas tres días antes de su renuncia, que posteriormente habrían sido copiados a una memoria USB la víspera de su salida.
Además de las descargas, la demanda detalla citas individuales orientadas a recabar información sobre sensores ópticos, de temperatura y ECG, junto con documentación técnica asociada a esas líneas de investigación.
Apple incorpora también mensajes en chino atribuibles a Shi dirigidos a un vicepresidente de salud de Oppo, en los que habría indicado que estaba recopilando el mayor volumen de material posible para compartirlo con el equipo.
Como indicios complementarios, el escrito menciona rastros de actividad informática y acciones orientadas a gestionar datos en dispositivos corporativos, que Apple interpreta como parte del esfuerzo por hacerse con información sensible.
Respuesta de Oppo y situación procesal
Oppo afirma estar al tanto de la demanda y asegura haber revisado las acusaciones sin encontrar pruebas que conecten los señalamientos con la conducta del empleado durante su etapa en la compañía, reiterando que respeta los secretos comerciales de terceros.
La empresa china indica que colaborará activamente con el proceso judicial y confía en que un procedimiento justo aclare los hechos. Por su parte, Apple indicó que no pudo contactar de inmediato con Shi, cuyo perfil público lo sitúa en Apple desde 2020.
En el plano jurídico, Apple solicita una orden que impida el uso de la información presuntamente sustraída, así como compensaciones económicas y sanciones, al entender que la integridad de sus activos intangibles se ha visto comprometida.
Implicaciones para el mercado de wearables
Para Apple, permitir prácticas como las descritas dañaría su liderazgo en innovación y depreciaría el valor de sus secretos comerciales, otorgando a competidores una ventaja indebida en un mercado global altamente competitivo.
El caso se inscribe en un contexto de tensión en torno a la propiedad intelectual entre gigantes tecnológicos y distintos polos geográficos, con especial sensibilidad en el ámbito de la salud digital y los sensores biométricos.
Más allá del resultado judicial, la causa puede influir en cómo los laboratorios de I+D blindan sus procesos, refuerzan controles de acceso y documentan el tránsito de talento entre competidores para evitar conflictos de información.
El expediente presentado traza un relato en el que Apple vincula la salida de un perfil técnico clave con la transferencia de materiales internos y con mensajes que sugerirían conocimiento por parte de Oppo; ahora será el tribunal quien valore las pruebas y determine el alcance de las responsabilidades y posibles reparaciones.